Kuesalin: danza, devoción y vitalidad cultural
La llegada a Italia de un traje de danza ceremonial nahua procedente del México indígena
Desde hace más de 50 años (1973), los etnólogos italianos de la Universidad La Sapienza de Roma estudian la cultura y las prácticas sociales de numerosos grupos indígenas mexicanos.
Estos representan más de una décima parte de la población del país, hablan más de 50 lenguas autóctonas (además del español) y son depositarios de tradiciones culturales antiguas y tan diversas como vitales, que combinan muchos aspectos de las civilizaciones de la América prehispánica con las aportaciones de la cultura y la religión de los conquistadores españoles y las innovaciones producidas constantemente por sus miembros.
Mapa de distribución de las principales lenguas autóctonas de México (Atlas de los pueblos indígenas de México, CDI
Mapa de distribución de las principales lenguas autóctonas de México (Atlas de los pueblos indígenas de México, CDI
Mapa de la Sierra Norte de Puebla, con ubicación de Cuetzalan
Mapa de la Sierra Norte de Puebla, con ubicación de Cuetzalan
La plaza de Cuetzalan del Progreso (foto A. Lupo, 12/9/2017)
La plaza de Cuetzalan del Progreso (foto A. Lupo, 12/9/2017)
El traje de danza Kuesalin donado por la Misión Etnológica Italiana en México al Museo de las Civilizaciones de Roma y escaneado por Daniele Ferdani del MOLAB-CNR (foto V. Bellomia, 17/4/2025)
El traje de danza Kuesalin donado por la Misión Etnológica Italiana en México al Museo de las Civilizaciones de Roma y escaneado por Daniele Ferdani del MOLAB-CNR (foto V. Bellomia, 17/4/2025)
Los maseual (o nahua) del municipio de Cuetzalan del Progreso, en la Sierra Norte de Puebla, hablan una variante oriental del náhuatl y viven de la agricultura, del comercio de su floreciente artesanía y de una creciente presencia turística. Entre los aspectos que caracterizan con mayor evidencia su vida social, se encuentran numerosas danzas ceremoniales, con las que acompañan las fiestas de los santos patronos.
La danza de los Kuesalimej (guacamayas) es una de las más antiguas y sugestivas de esta tradición y, a pesar de que muchos la consideran la más representativa de Cuetzalán, cada vez es más difícil y costoso practicarla y reclutar nuevos danzantes.
Este riesgo concreto ha llevado a los investigadores italianos a adquirir un traje para exponerlo en el MUCIV - Museo delle civiltà - Roma, para dar reconocimiento y visibilidad internacional a la danza y, al mismo tiempo, para entregar a los danzantes y a las escuelas bilingües de Cuetzalan los materiales etnográficos recopilados en las últimas décadas, con la esperanza de contribuir a la preservación y revitalización de este patrimonio de extraordinario encanto estético e interés científico, además de su fundamental valor identitario.
"Esta es alma, vida y corazón, la que se da para la danza"
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La danza como forma de devoción y oración
La fusión entre la herencia prehispánica y la imposición colonial
En todas las comunidades indígenas de México existe una arraigada tradición de danzas rituales, según la cual estas no son una mera ocasión de diversión y socialización, sino que representan una de las principales formas a través de las cuales los individuos y la colectividad se comunican con el mundo extrahumano.
Ya en la época precolonial, las civilizaciones mesoamericanas practicaban la danza en gran parte de sus celebraciones religiosas, expresando a través del sonido de los instrumentos musicales, los cantos y los pasos de baile la devoción de sus miembros hacia las divinidades, de las que creían que dependía su precaria existencia.
Tras la Conquista, los españoles intentaron erradicar estas costumbres, que consideraban idólatras porque estaban dirigidas a divinidades “paganas” y relacionadas con los sacrificios. Y al evangelizar a los indígenas, les enseñaron otras danzas de origen ibérico, en las que se representaba el triunfo del cristianismo sobre los “infieles”, equiparando a los moros recién expulsados de España con los amerindios recién sometidos y convertidos. El resultado fue que las danzas autóctonas cambiaron de forma (vestimentas, atributos y símbolos) y destinatarios (Dios y los santos en lugar de los antiguos dioses) y se combinaron con las de origen europeo, dando lugar a una nueva tradición coreográfica sincrética, tan original como vital.
En Cuetzalan, la dedicación a las danzas ceremoniales constituye uno de los elementos que distinguen a la mayoría indígena de la minoría mestiza, económicamente más próspera. La decisión de formar parte de un grupo de danza se considera una especie de voto o promesa (motentalilis) ofrecido a la divinidad para merecer su benevolencia y la concesión de salud, bienestar y armonía para uno mismo y para la comunidad.
El esfuerzo realizado (simbólicamente resumido por el “sudor”, neton) y la alegría sincera con la que los danzantes ejecutan sus evoluciones se consideran una verdadera ofrenda a Dios y a los santos, no menos concreta y tan gratificante como las velas, las flores, el incienso y las oraciones que se les dedican en la iglesia y en los altares domésticos.
La danza es un alabado de Dios. Cuando yo bailo, rezo y le digo: “Dame salud, Dios mío. Dale salud a mis hermanos. Perdónanos por nuestros pecados
Representación de danzas ceremoniales prehispánicas en un manuscrito pictográfico de la primera época colonial (Códice Tovar de Wikicommons)
Representación de danzas ceremoniales prehispánicas en un manuscrito pictográfico de la primera época colonial (Códice Tovar de Wikicommons)
"Los indígenas hemos mantenido nuestra identidad a través de la danza, a través de la música, a través de la ritualidad en las fiestas comunitarias y en las fiestas familiares; el baile, la medicina indígena"
Isauro Chávez, entrevista de agosto 2002, cit. en Tuzi 2013: 374
Toma filmada desde arriba de las danzas ceremoniales en la plaza de Cuetzalan (vídeo A. Lupo 1999)
Toma filmada desde arriba de las danzas ceremoniales en la plaza de Cuetzalan (vídeo A. Lupo 1999)
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Las danzas ceremoniales de Cuetzalan
Un caleidoscopio de colores, sonidos, movimientos y emociones
Cuando en las comunidades del territorio de Cuetzalan se celebran las fiestas de los santos patronos, la plaza y las calles adyacentes a la iglesia se llenan de una multitud bulliciosa, donde los numerosos y diversos grupos de danza saturan la vista y el oído con un torbellino simultáneo de colores y movimientos y la superposición de melodías.
Una aparente confusión que no se percibe en absoluto como desorden o cacofonía, ya que cada grupo es perfectamente capaz de moverse de forma autónoma, mientras se considera que es precisamente la multitud de danzantes la que constituye la calidad de su “ofrenda”, al igual que las oraciones que los fieles elevan individualmente a Dios y que, en conjunto, expresan la intensidad devocional que Le agrada.
A las danzas de clara procedencia prehispánica, como los Kuapatanini (más conocidos como Voladores) y los Kuesalimej (llamados Quetzales en español), se suman otras de origen colonial, como los Santiagos, los Negritos, los Matarachines, los Migueles, los Toreadores y los Vegas, ya asimiladas por los nahuas como “típicamente indígenas”, ya que casi no son practicadas por los mestizos.
Mientras que los Voladores destacan por lo espectacular de su peligrosa ejecución - que los ve planear lentamente en amplias volutas circulares desde un poste muy alto-, los Kuesalimej deben su atractivo a los coloridos trajes, en los que destacan las grandes “coronas” circulares de listones brillantes y plumas. Pero la importancia de esta última danza para los nahuas se debe sobre todo al hecho de que representa los movimientos de las aves, ahora desaparecidas, que dieron nombre a la capital (antiguamente llamada Cuezallan, “lugar donde abundan las guacamayas”), hasta el punto de ser considerada «la danza más importante en Cuetzalan, es más importante que los Voladores» (Miguel Cruz, 13/9/2018).
En la iconografía local, la artesanía y la publicidad turística, la “corona” de Kuesalin se ha convertido en el símbolo gráfico de la ciudad y la ausencia de los Kuesalimej basta para decretar el fracaso de una fiesta, algo que no ocurre con la ausencia de otras danzas.
Danza de los Migueles durante la fiesta patronal de San Miguel Tzinacapan (foto A. Lupo 30/9/2006)
Danza de los Migueles durante la fiesta patronal de San Miguel Tzinacapan (foto A. Lupo 30/9/2006)
Danza de los Kuesalime con motivo de la fiesta patronal de Santiago Yancuictlalpan (foto A. Lupo, 25/7/2009)
Danza de los Kuesalime con motivo de la fiesta patronal de Santiago Yancuictlalpan (foto A. Lupo, 25/7/2009)
Entronización de la Reina del Huipil (una especie de concurso de belleza) en la plaza de Cuetzalan (foto A. Lupo, 4/10/2006)
Entronización de la Reina del Huipil (una especie de concurso de belleza) en la plaza de Cuetzalan (foto A. Lupo, 4/10/2006)
Danzante que representa a Santiago ante la imagen del santo homónimo, Santiago Yancuictlalpan (foto A. Lupo, 25/7/2009)
Danzante que representa a Santiago ante la imagen del santo homónimo, Santiago Yancuictlalpan (foto A. Lupo, 25/7/2009)
"Sí, nosotros estamos más cerca de Dios. Nosotros somos participativos de Dios, somos seguidores de Cristo. Lo andamos alabando con nuestros trajes, con nuestras sabidurías: [la danza es un] rezar"
Kuesaltotot
Quetzal
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Kuanezcayot: una “corona” iridiscente
Los elementos y el simbolismo del traje de Kuesalin
La danza de los Kuesalimej la ejecutan una docena de danzantes (aunque a veces son menos), que se mueven al ritmo de diferentes sones (de 16 a 30) que un solo músico toca al mismo tiempo con una flauta de caña y un tambor. Se celebra tanto acompañando a los santos en procesión por las calles del pueblo, como en la iglesia y en la plaza situada frente a ella.
Junto con el esfuerzo realizado durante toda la fiesta, la belleza misma de los trajes, exaltada por los juegos de luz producidos por los movimientos coordinados de los danzantes, forma parte de la ofrenda que ellos presentan a la divinidad. Por eso dedican tanto cuidado a confeccionar y cuidar sus prendas y sus “coronas”, espectaculares pero también frágiles y efímeras (especialmente en el clima tórrido y húmedo de la Sierra).
Los colores predominantes del traje (rojo, azul y amarillo) reproducen el plumaje del pájaro kuesaltotot (Ara macao): en la época prehispánica, éste encarnaba el componente ígneo, solar y celeste de las fuerzas que, en la concepción dualista del cosmos mesoamericano, animan a todos los seres vivos, en combinación con los componentes húmedos y terrestres de la exuberante vegetación tropical, personificados por otra ave de color verde, el quetzal (Trogon splendens).
El hecho de que los mestizos hablando español llamen “Quetzales” a los Kuesalimej ha llevado a algunos a identificar a los danzantes con estas aves, más conocidas y atractivas para el turismo. Sin embargo, esto no basta para ocultar la simbología del traje y la danza, que emergen claramente de los colores de las prendas, de la forma radial de la “corona” y de la propia terminología de sus partes, inspirada en la radiación luminosa: el tocado se llama kuaneskayot “signo de la cabeza” (de nesi “mostrarse, aparecer”, raíz de tanesi “aparece [el sol] = amanece”), mientras que el papel metálico multicolor que adorna los rayos se llama itauiloni “su esplendor” (de tauil “luz”). Los motivos que adornan el centro de la “corona” también tienen significados astrales: sol, luna, estrellas o flores estilizadas (según una antigua simbología solar).
En definitiva, todos los elementos de la danza contribuyen a elevar un himno coral a Dios.
TRAJE DE DANZANTE KUESALINE
"La flauta, pues, es cuando ya el pájaro cantaba. Pero pues nosotros no, no podemos cantar como el pájaro, el ave. Entonces [se puede] imitar con la flauta. Y cuando bailaba, sonaba, sonaban las patas del ave, ése es el tambor […] El tambor es el sonido de lo que hacía el ave"
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Las palabras de la danza
Cuentos y plegarias acerca de la danza de los Kuesalimej
La danza de los Kuesalimej consiste esencialmente en una armoniosa combinación de música y movimientos corporales que, a diferencia de otras, no incluye ni canto ni (como en el caso de los Santiagos) recitación de diálogos verbales. Sin embargo, es objeto de narraciones sobre su origen, anécdotas sobre las vicisitudes de los danzantes, discursos sobre la calidad de los trajes y las ejecuciones, oraciones por su feliz resultado, así como comentarios sobre su significado (recogidos puntualmente por los investigadores).
Aunque sean conscientes de su gran antigüedad, algunos narran la experiencia de haber visto los últimos kuesaltotomej (guacamayas) en los bosques alrededor de Cuetzalan, otros afirman haber presenciado hace muchas décadas la introducción de esta danza en su pueblo, otros recuerdan las desventuras de danzantes incapaces de controlar los efectos del consumo de alcohol.
Para garantizar el buen desarrollo de la ejecución, evitar la envidia de otros danzantes y los efectos más negativos de la embriaguez, los líderes de los Kuesalimej dirigen invocaciones a los santos que se disponen a celebrar para que extiendan su protección divina sobre los danzantes.
En una de estas súplicas, el líder del grupo de Tacuapan, José Morales, comparaba el alcohol que iban a consumir con el agua bendita (tatiochiualatsin), que Cristo en la cruz habría transformado de veneno en bebida reconstituyente, para garantizar que, incluso después de la eventual borrachera, los danzantes pudieran volver en sí, al igual que Él resucitó después de tres días.
Las palabras pronunciadas en este contexto ritual revelan el profundo significado de la danza, en la que los vistosos trajes se denominan metafóricamente “flores” (xochit) y se consideran parte de la “ofrenda” (tajpalol), los danzantes “deleitan los pies” (timetspakitij) y, mientras “se divierten” (timoixpetanitij), “rinden homenaje al santo” venerándolo (tikmouistiliti totajtsin Santiago apóstol). Al ser interrogados por los investigadores, también explican cómo la música evoca los sonidos emitidos por los pájaros cuyo nombre llevan: la flauta imita el canto del pájaro y el tambor el sonido de sus pasos sobre la rama en la que se posaba.
La etnomusicóloga Grazia Tuzi mientras entrevista al especialista ritual Miguel Cruz en su casa de Zuapilaco (foto A. Lupo, 13/9/2018)
La etnomusicóloga Grazia Tuzi mientras entrevista al especialista ritual Miguel Cruz en su casa de Zuapilaco (foto A. Lupo, 13/9/2018)
Narración de Miguel Cruz sobre los efectos de la embriaguez de los danzantes (reg. A. Lupo 17/9/2016)
Narración de Miguel Cruz sobre los efectos de la embriaguez de los danzantes (reg. A. Lupo 17/9/2016)
Isidro Soto explicando el simbolismo de la música de la danza de los Kuesalime (vídeo de A. Lamorgese, 22/7/2023)
Isidro Soto explicando el simbolismo de la música de la danza de los Kuesalime (vídeo de A. Lamorgese, 22/7/2023)
Audio de José Morales con un fragmento de la súplica en náhuatl para el éxito de la danza de los Kuesalime (reg. A. Lupo 6/12/1988)
Audio de José Morales con un fragmento de la súplica en náhuatl para el éxito de la danza de los Kuesalime (reg. A. Lupo 6/12/1988)
"A los grupos de danza no les gusta, aunque lo hacen, danzar ante la reina de una fiesta, que no es éste el objetivo de una danza, tampoco […] danzar ante cualquier autoridad […] no es el sentido de una danza. […] Hablar hoy de danzas significa reclamar por el reconocimiento como un derecho, como una expresión de nuestra vida cultural, […] clamar de que nos reconozcan constitucionalmente para que seamos sujetos de respeto".
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Peligros y oportunidades
La danza y sus transformaciones en la contemporaneidad
Al igual que todos los demás aspectos de la cultura nahua, la danza también está experimentando importantes transformaciones. Algunos obstáculos dependen del trabajo asalariado y de la movilidad hacia los centros urbanos, que restan tiempo a los adultos para los ensayos y para participar en todas las ceremonias festivas, mientras que la asistencia a la escuela dificulta la participación de los más jóvenes.
Al mismo tiempo, la creciente secularización de la sociedad reduce el número de personas dispuestas a dedicar años de su vida en nombre de la devoción por los santos, mientras que el aumento del costo de los materiales con los que confeccionar los trajes hace que esta práctica sea cada vez más onerosa.
Además, el reciente reconocimiento por parte de la UNESCO de los Voladores como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad (2009) ha atraído a muchos nuevos practicantes hacia esta danza, alejándolos de otras, entre ellas la de los Kuesalimej. No obstante, todas ellas se promueven activamente como una manifestación expresiva fundamental de la cultura nahua en las escuelas bilingües de Cuetzalan, estimulando el interés y la conciencia de los alumnos por esta práctica tradicional.
Paralelamente, el floreciente mercado turístico ha aumentado el interés por las danzas ceremoniales, a veces distorsionando sus fines, pero otorgando a los Kuesalimej una relevancia muy especial, convirtiéndolos en una especie de icono de Cuetzalan. Hasta tal punto que, tras años en los que la iconografía turística se había inspirado en el glifo con plumas rojas de guacamaya que representa este topónimo en la pictografía prehispánica, poco a poco se ha ido imponiendo una nueva identificación con el ave quetzal, mucho más famosa y, por lo tanto, también más atractiva para los turistas. Esto ha llevado a algunos grupos a cambiar el color del traje, sustituyendo el azul por el verde.
No menos significativo – y socialmente mucho más relevante – es el hecho de que, gracias también a los principios de equidad de género promovidos por las escuelas, desde hace algún tiempo el acceso a los grupos de danza ya no está reservado a los varones, por lo que un número cada vez mayor de niñas y mujeres jóvenes participa con entusiasmo en las actuaciones. En fin, a pesar de tener que enfrentarse a numerosas dificultades, la danza de los Kuesalimej muestra una gran capacidad de adaptación.
Vídeo con las danzas que preceden a la procesión en la fiesta patronal de Santiago Yancuictlalpan (vídeo de A. Lamorgese, 25/7/2023)
Vídeo con las danzas que preceden a la procesión en la fiesta patronal de Santiago Yancuictlalpan (vídeo de A. Lamorgese, 25/7/2023)
Kuesalime con trajes de danza verdes en Tzinacapan (vídeo de A. Lamorgese, 2023)
Kuesalime con trajes de danza verdes en Tzinacapan (vídeo de A. Lamorgese, 2023)
Niñas bailando en Tzinacapan (vídeo de A. Lamorgese, 2023)
Niñas bailando en Tzinacapan (vídeo de A. Lamorgese, 2023)
"El traje que ustedes tienen ahí presente para nosotros significa mucho, porque no nada más es un atuendo, sino que para nosotros refleja trabajo, sabiduría, conocimiento, saberes y sobre todo pues ahí están presentes nuestros abuelos, nuestras abuelas que pues nos antecedieron […] pues es una enseñanza que hemos heredado de los abuelos y sobre todo porque también representa nuestro ser"
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Entre escuelas, museos y archivos
Nuevas formas de diálogo y colaboración entre investigadores y comunidades nativas
Los investigadores de la Misión Etnológica Italiana han seguido desde 1984 las vicisitudes de los grupos de danza de la comunidad de Santiago Yancuictlalpan, en particular los Kuesalimej, que en su día estuvieron dirigidos por José Morales, Aristeo Salgado y Miguel Cruz.
Tras la muerte de este último a la respetable edad de 93 años, se decidió comprar a su sucesor, Isidro Soto, un traje de Kuesalin para entregarlo al MUCIV - Museo delle Civiltà - Roma, donde fue acogido en la nueva exposición de las salas dedicadas a América. La entrega, que tuvo lugar en 2023 en presencia de la Secretaria de Cultura de México, Alejandra Frausto, supuso un importante reconocimiento del valor cultural de esta danza.
En su intervención a distancia en la ceremonia, la directora de la escuela bilingüe Kalnemachtiloyan de Cuetzalan, Micaela Garrido, y el líder de los Kuesalimej de Zuapilaco, Isidro Soto, expresaron su orgulloso reconocimiento del significado que una adquisición de este tipo puede representar para la protección y la valorización del patrimonio cultural indígena.
Pero la persistencia de esta y otras danzas dependerá sobre todo de la capacidad de las comunidades de la Sierra para garantizar el relevo generacional y la motivación de los músicos y danzantes, además de los recursos para sus transportes y la confección de los trajes. Con este fin, los archivos digitales de la Misión se han puesto a disposición de algunas escuelas y grupos de danza, proporcionándoles grabaciones de textos orales relacionados con la narrativa y las oraciones de sus líderes y, sobre todo, con el repertorio musical de maestros ya fallecidos.
De este modo, se ha intentado remediar la caducidad intrínseca de una tradición inmaterial constantemente expuesta al riesgo de desaparecer junto con sus depositarios, conferiendo a los materiales etnográficos acumulados durante décadas de investigación una utilidad social concreta, que se suma a su valor documental y a su interés científico.
El deseo que une a los investigadores italianos y a los danzantes nahuas queda bien resumido en las palabras de Isidro Soto: «Ojalá que siga nuestra tradición, nuestros colores. Y los colores que lleva nuestro quetzal, nuestra danza, nuestro grupo, es de alegría, y darle gracias a Dios que todavía estamos aquí en esta tierra». (Isidro Soto, intervento on-line del 24/3/2023)
José Morales dirige a los Kuesalimej de Tacuapan tocando en la plaza de Santiago Yancuictlalpan (foto A. Lupo, 12/12/1988)
José Morales dirige a los Kuesalimej de Tacuapan tocando en la plaza de Santiago Yancuictlalpan (foto A. Lupo, 12/12/1988)
Aristeo Salgado, músico y líder de los Kuesalime de Cuauhtapanaloyan, mientras toca en las calles de Santiago Yancuictlalpan (foto A. Lupo, 25/7/2002)
Aristeo Salgado, músico y líder de los Kuesalime de Cuauhtapanaloyan, mientras toca en las calles de Santiago Yancuictlalpan (foto A. Lupo, 25/7/2002)
Miguel Cruz y el grupo Kuesalime de Zuapilaco danzan en el atrio de la iglesia de Santiago Yancuictlalpan (foto A. Lupo, 25/7/2009)
Miguel Cruz y el grupo Kuesalime de Zuapilaco danzan en el atrio de la iglesia de Santiago Yancuictlalpan (foto A. Lupo, 25/7/2009)
Entrega del traje de danza de Kuesalin al Museo de las Civilizaciones de Roma (de izquierda a derecha: Alessandro Lupo, director de la MEIM; Valeria Bellomia, responsable de aspectos museísticos de la MEIM; Carlos García de Alba, embajador de México en Italia; Irene García, danzante de los Voladores de Cuetzalan; Alejandra Frausto, Secretaria de Cultura de México; Andrea Viliani, director del Museo de las Civilizaciones; foto: A. Lupo, 23/3/2023)
Entrega del traje de danza de Kuesalin al Museo de las Civilizaciones de Roma (de izquierda a derecha: Alessandro Lupo, director de la MEIM; Valeria Bellomia, responsable de aspectos museísticos de la MEIM; Carlos García de Alba, embajador de México en Italia; Irene García, danzante de los Voladores de Cuetzalan; Alejandra Frausto, Secretaria de Cultura de México; Andrea Viliani, director del Museo de las Civilizaciones; foto: A. Lupo, 23/3/2023)











